El perfil de ácidos grasos del cacao y el chocolate amargo es excelente. Las grasas son en su mayoría saturadas y monoinsaturadas, con pequeñas cantidades de poliinsaturadas.

 

También contiene estimulantes en cantidades moderadas, como la cafeína y la teobromina.

 

Es un gran aporte de antioxidantes:

 

El chocolate amargo está lleno de componentes orgánicos que son biológicamente activos y actúan como antioxidantes que incluyen polifenoles, flavonoides y catequinas, entre otros.

 

Un estudio mostró que el cacao y el chocolate amargo contienen más actividad antioxidante, polifenoles y flavonoides que otras frutas que fueron testeadas, incluyendo arándanos y açai.

 

El cacao y el chocolate amargo tienen una amplia variedad de poderosos antioxidantes, mucho más que la mayoría de los otros alimentos con esta característica.

 

Mejora la función cerebral

 

Un estudio mostró que cinco días de consumo de cacao alto en flavonoides mejoró el flujo sanguíneo al cerebro.

 

Asimismo, podría mejorar significativamente la función cognitiva en personas mayores que sufran de alguna disminución en sus capacidades mentales. Mejora la fluidez verbal y varios factores de riesgo de enfermedades.

 

Como ya se dijo antes, contiene estimulantes como la cafeína y la teobromina, que podrían ser las razones principales de que el cacao mejore la función cerebral a corto plazo.

 

 Ayuda al corazón, eleva el colesterol HDL y protege el LDL contra la oxidación

 

Consumir chocolate amargo puede mejorar muchos de los factores de riesgo de los problemas cardíacos.

 

Un estudio reveló que consumir chocolate dos o más veces por semana baja el riesgo de formación de placas calcificadas en las arterias en un 32 %. Consumirlo con menos frecuencia no tuvo ningún efecto.

 

Y otro estudio más mostró que comer chocolate cinco o más veces por semana disminuyó el riesgo de problemas del corazón en un 57 %.

 

Considerando el mecanismo biológico por el cual el chocolate amargo baja la presión sanguínea y el LDL oxidado, es estimable que su consumo regular sí pueda reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares.

 

También puede reducir la resistencia a la insulina, otro factor de riesgo común para varias enfermedades del corazón y la diabetes. Disminuye la susceptibilidad del LDL a daño oxidativo al mismo tiempo que aumente el HDL y hace más efectiva la sensibilidad a la insulina.

 

Protege la piel del sol

 

Los flavonoides protegen contra el daño provocado por el sol, mejoran el flujo sanguíneo a la piel y elevan su densidad e hidratación.